Gdeim Izik – Mujeres que luchan por la justicia

mujeres saharauis

El proceso de Gdeim Izik se arrastra desde el pasado 26 de diciembre, un juicio de 24 activistas saharauis de derechos humanos, 21 de los cuales se llevan detenidos desde hace siete años sin ninguna evidencia de culpabilidad. Un juicio político a más de 1000 km de los territorios ocupados del Sahara Occidental, su lugar de nacimiento y donde fueron secuestrados y detenidos antes, durante y después del brutal desmantelamiento del campamento pacífico de Gdeim Izik, un mes de protesta de decenas de miles de saharauis contra el apartheid social, económico y político que sufren desde la invasión del Sahara por Marruecos en 1975.

La distancia dificulta la presencia de familiares y amigos que apoyan a los acusados, como hace todo el pueblo saharaui que ve en ellos el heroísmo, la dignidad y la lucha no violenta por la autodeterminación a la que tienen derecho conforme con todas las resoluciones de las Naciones Unidas, la Unión Africana , Tribunal Internacional y otros organismos internacionales. La última colonia en África sangra bajo el silencio de los medios.

Saaida, hija de Deidda Ellyazied un anciano de casi 100 años, un personaje destacado en la lucha de resistencia, que viajó con ella para apoyar a los presos políticos a Rabat, me dice como en la sesión de enero, cuando llegó por primera vez, vio el sufrimiento y las dificultades de familias que nunca se quejan. “Todo  faltaba, es necesario mucho para alimentar y alojar a todos, y como saben los saharauis nunca pueden dejar de ofrecer comida que compartimos aunque solo sea una miga de pan. Vi que era necesario ayudar mucho más, me di cuenta que nosotros, en los territorios ocupados no nos habíamos dado cuenta del grado de sufrimiento y dificultades “.

A su regreso a El Aaiún se reunió con la población saharaui, activistas, mujeres y juntaron víveres para ayudar a la estancia de los saharauis en Rabat. Hoy llegó otro cargamento, cada uno dio lo que pudo, una botella de aceite de oliva, un kilo de azúcar, patatas, arroz, lentejas, leche …

Más de un centenar de personas repartidas en media docena de apartamentos humildes, donde todos duermen bajo las mantas en el suelo, los estudiantes saharauis que llegan de las universidades marroquíes también están con las familias, así como periodistas de diversos medios de comunicación saharauis que trabajan continuamente para romper el silencio mediático.

Las mujeres saharauis están en la primera línea de la resistencia con una fuerza y dignidad características y sin quejarse, organizan en silencio el día a día en un exilio forzado más, esta vez en la capital del país ocupante, se manifiestan frente al tribunal, unas pocas para a las que les permiten la entrada asisten al juicio, escriben, fotografían y graban las noticias, y una de ellas, una joven de 22 años de edad, es traductora para los observadores internacionales, mujeres también ellas.

Entre nosotros observadores internacionales también destacan las mujeres en número y resistencia durante todo el tiempo que dura el juicio, Tone Moe de Noruega e Isabel Lourenço de Portugal, ambas acreditadas por la FUSO y Cristina de Lugo de España están desde diciembre siguiendo los procedimientos, se unen a lo largo de los días varios observadores internacionales de diversos países de Europa, que se quedan los días que pueden en este maratón de desgaste orquestados por Marruecos.

También en el equipo de 3 abogados de la defensa franceses que se unieron a los abogados saharauis y marroquíes, una vez más destaca la presencia de dos mujeres, Olfa Olfaz e Ingrid Metton.

El lunes 27 de marzo será el 12º día de este juicio que está lejos de terminar.

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