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Cuenta atrás para Hassana Alia

1421768023_687243_1421854013_noticia_grandeFuente: GuinGuinBali

La absurda cuenta atrás de Hassana Alia está en marcha. Hassana tiene 24 años y vive en Bilbao. En 2010, cuando tenía 20 años, participó en el campamento de Gdeim Izik, una montonera de jaimas bajo las que se reunieron miles de saharauis durante varias semanas para pedir auxilio. Y sí, es cierto, que como tantos miles de personas, participó. Y tuvo una participación activa. Por los disturbios que se produjeron durante el desmantelamiento del campamento y la cacería militar que organizó Marruecos después en El Aaiún, Hassana fue condenado a cuatro meses de prisión por un tribunal civil.

Antes, pasó dos meses escondido hasta que lo capturaron y lo encarcelaron. Y en un estrecho calabozo de la cárcel de El Aaiún lo torturaron. Hassana inició posteriormente una vida que seguía comprometida con la causa en la que cree que no es otra que la de la independencia del Sahara Occidental. Participó en varios foros internacionales para contar su experiencia en Gdeim Izik, como modelo de protesta. Hasta que un tribunal militar lo juzgó, por segunda vez, por el mismo motivo. Y este tribunal militar dio la orden de busqueda y captura. Y en ese mismo intante, Hassana abandonó su país, se sentía encarcelado y perseguido por su ideología. Además de juzgado dos veces por el mismo tema.

A Hassana entonces, cuando el campamento, le oímos decir que se iba a quedar “hasta la muerte” en el Sahara Occidental pero el miedo pesa y mucho.  Y a Hassana no le parece justo tener que enfrentarse a las cárceles marroquíes de por vida ni tampoco le parece justo que lo sentencie un tribunal militar marroquí.

Por si quisiera quedar constancia, el incidente se produjo durante el alto al fuego entre Marruecos y la RASD sin que su violación, en modo de desmantelamiento y posterior cacería, tuviera ninguna consecuencia para el gobierno marroquí como castigo por saltarse los acuerdos de paz.

Ahora Hassana le pide a España que le facilite el asilo político, más que justificado, y se encuentra con la decisión política que ha tomado el Gobierno de España al denegárselo y reconocer, por tanto, un tribunal militar marroquí que juzga sobre los hechos ocurridos en el Sahara Occidental. La absurda cuenta atrás de Hassana está en marcha. En unos días comenzará una huelga de hambre colectiva en Madrid para tratar de gritar la injusticia que se va a cometer con Hassana, que el cuatro de febrero tendrá que abandonar España. Si es enviado al Sahara Occidental, su país, será apresado por la policía marroquí. Y pasará el resto de su vida en la cárcel por una persecusión ideológica. Dicho queda. El reloj está en marcha. Tic Tac.

Así lo definía en 2011, tras su primera detención, la periodista Laura Gallego, una de las fundadoras de este medio de comunicación, GuinGuinBali:

La verdad es que siento haber llegado tarde; me hubiera gustado ayudar a elaborar esas informaciones. Porque quizás, cegados con su perfil de terrorista en ciernes, se les olvidó contar que se trata de un chico de 20 años que, cuando sonríe, los demás elementos desaparecen de su cara; sólo quedan dientes, y un par de ojos negros muy brillantes. Que sueña con estudiar en la universidad, aunque tuvo que abandonar en el Bachillerato, (bueno, le obligaron ellos, así que esa parte deben conocerla. Es que sabía pronunciar la palabra independencia). Cree que se le dan mejor las ciencias, así que alguna carrera de esa rama estaría bien. Es muy dormilón, se le pone cara de pánico cuando ve una alarma programada que le va a dejar sumar pocas horas de sueño. Aunque se levanta como un rayo si es necesario, si puede ayudar en algo o tiene alguna obligación pendiente. Padece de asma, la arena del campamento le sentaba fatal a su respiración, aunque diría que genial a todo lo demás.

Y sí, está comprometido con una causa. Debajo de esa apariencia tan tierna, hay un hombre curtido. Que no vive como otros jóvenes significa más bien que se ha saltado esa etapa. Él y todos los que han decidido defender, que no es más que pedir, el Sahara para los saharauis. Pedirlo pacíficamente, que nadie se olvide. Por eso ha dormido hoy en prisión, y quién sabe lo que le espera.

Porque como bien dice él, están olvidados. Y no sé responder a su pregunta. No sé cuándo el mundo va a decidir abrir los ojos y parar este absurdo; este goteo incesante de detenciones, torturas, familias rotas.

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