Carta de la APDHE a los organizadores del Foro de Crans Montana sobre África y Cooperación Sur´Sur

logo-apdhe1-283x237Fuente: Apdhe

Sr  Jean-Paul Carteron,

Me dirijo a Usted en relación a los planes de su organización para celebrar entre los próximos 12 y 14 de marzo la 26ª sesión del Foro Crans Montana en la ciudad de Dajla, en el Sáhara Occidental ocupado ilegalmente por Marruecos.

Mi propósito es transmitirle nuestra indignación y preocupación por las incomprensibles circunstancias con las que su organización ha justificado la elección de esta ciudad para dicho evento y rogarles que secunden el llamamiento con el que numerosas personalidades y representantes de organizaciones internacionales de relevancia como la Unión Africana y la Unesco, han exigido la cancelación dicha reunión en nombre del debido respeto a la legalidad internacional, la ardua tarea de la defensa de los derechos humanos  y el apoyo a los esfuerzos que la comunidad internacional está realizando a favor de la paz en el Sáhara Occidental.

Los responsables del Foro Crans Montana han anunciado la reunión en Dajla como un evento de “excepcional” importancia al que están convocados para asistir  jefes de Estado y de Gobierno, ministros y  organizaciones internacionales y parlamentarias. Según sus anuncios, el objetivo del foro es relanzar la cooperación con los países de África y contribuir a la paz y el desarrollo del continente, dando voz a sus aspiraciones y opiniones. Este deseo por contribuir a una causa noble choca sin embargo con los mensajes promocionales que se refieren a Dajla como una ciudad “de Marruecos” y “extraordinario modelo  de cooperación y desarrollo”.

Creemos que el Foro Crans Montana no debería empañar su prestigio impulsando una grave tergiversación de la condición jurídica del Sáhara Occidental así como de su dramática realidad política y social marcadas por el conflicto sin resolver que el territorio arrastra desde que Marruecos lo invadió en 1975 para consumar una política anexionista que, desde entonces, ningún miembro de la comunidad internacional ha reconocido.

Resulta impropio de una organización que tiene a gala actuar según los principios de la Carta de las Naciones Unidas dar por hecha una supuesta marroquinidad del Sáhara Occidental cuando el futuro de este territorio sigue estando pendiente de que el pueblo saharaui pueda ejercer el derecho a la autodeterminación en un referéndum justo y transparente tal como establecieron las resoluciones de la ONU y la doctrina internacional fundamentada entre otros elementos, en el dictamen del Tribunal Internacional de Justicia que confirmó en 1975 que el Sáhara Occidental nunca perteneció a Marruecos. Esta actitud equívoca también falta a la verdad al obviar que este territorio es el escenario de una mediación de la ONU y, en especial, la razón de ser de la Misión de Paz para el Referéndum de la Sáhara Occidental  (MINURSO), los cascos azules que lograron establecer el alto el fuego en 1991.

No es concebible que una organización que se propone trabajar a favor de la paz, el desarrollo y el diálogo de los pueblos, sitúe como ejemplo para el resto de los países africanos una política de ocupación como es la ejercida por Marruecos en el Sáhara Occidental, en claro desafío a la comunidad internacional. El modelo que la paz y el desarrollo de África necesitan no es el de un Estado que oprime a un vecino para llevar a cabo el saqueo de las enormes riquezas de un territorio que no es suyo, condenando a la pobreza a sus legítimos dueños. En este contexto, por el contrario,  la celebración de la reunión en Dajla más bien constituye un aliento a una política indecente y vergonzosa que ha sido condenada reiteradamente por las principales organizaciones internacionales de defensa de los derechos humanos por haber cometido terribles atrocidades contra el pueblo saharaui.

Resulta sorprendente que los organizadores de un acto que se compromete a dar voz a los pueblos africanos no haya atendido hasta este momento la contundente declaración con la que el pasado 31 de enero, los 54 Estados de la Unión Africana (UA) reunidos en su XXIV cumbre en Addis Abeba, han instado al Foro de Crans Montana a cancelar la reunión de Dajla que condenan como nueva grave violación de la Ley Internacional.

Como se recordó en esta declaración de condena de la UA, el Sáhara Occidental sigue siendo jurídicamente un Territorio No Autónomo pendiente de llevar a término su autodeterminación y el único del continente africano en no haber llevado a término su descolonización. Debido a ello, el Sáhara Occidental se rige por el art.73 del Capítulo XI, el titulado Declaración relativa a territorios no autónomos donde se establece  el principio de que los intereses de los habitantes de los territorios no autónomos “están por encima de todo”. Ello debería ser motivo suficiente para que el Foro de Crans Montana atienda las razones con las que el Frente Polisario  y numerosas e importantes organizaciones políticas, sociales y culturales saharauis del Sáhara ocupado  han manifestado su oposición a su iniciativa que la propaganda de los invasores está aireando como un reconocimiento implícito de la soberanía que Marruecos se atribuye sobre este territorio pese a que la ONU, en los cuarenta años que lleva ocupando el territorio, ni siquiera le ha reconocido facultades como potencia administradora.

La UA ha dado la razón a estas reclamaciones saharauis que han subrayado que, como potencia ocupante, Marruecos no tiene ningún derecho a firmar acuerdos con terceros en relación al territorio. Como consecuencia de ello, el único Estado africano que apoya la celebración de la reunión del Foro de Crans Montana en Dajla es el Reino de Marruecos, cuyo rey Mohamed VI se ha ofrecido a patrocinar el evento. Pero Marruecos es el único Estado que no forma parte de la UA precisamente por el apoyo que esta organización y su antecesora, la Organización para la Unidad Africana (OUA), han venido dando a la causa del pueblo saharaui y a las gestiones de Naciones Unidas para que organice un referéndum que de la opción a los saharauis de decidir libremente entre la integración en Marruecos y la independencia.

Por lo tanto, la celebración en Dajla de la 26ª sesión del Foro de Crans Montana situará a su organización en una posición similar a la que en tiempos del siniestro apartheid de Suráfrica hubiese supuesto la organización de una reunión internacional  en Pretoria en colaboración con las autoridades opresoras del régimen de segregación racial y en contra del resto de los pueblos africanos.

No nos cabe la menor duda de que el interés del Gobierno de Marruecos en apoyar la celebración en Dajla de esta reunión constituye un nuevo capítulo de la dinámica con la que, desde Rabat, este año se ha puesto especial empeño en cortocircuitar cualquier avance de la MINURSO, impidiendo durante meses que la nueva representante especial para el Sáhara Occidental y jefa de la MINURSO, Kim Balduc, y al enviado personal del secretario general de la ONU, el embajador Christopher Ross, pudiesen desplazarse a la zona.

La celebración del Foro de Crans Montana coincide con un momento especialmente delicado para la mediación de la ONU, ante las tensiones desencadenadas por el asesinato del joven Mohamed Lamin Haidala y la muerte en la cárcel del saharaui Abdel Hai Cheihb. Ante la inminencia del debate anual en el Consejo de Seguridad, la reunión en Dajla constituye un nuevo desafío a la legalidad internacional de Marruecos que mina la confianza del pueblo saharaui en el proceso de paz.

Por todo ello, nos adherimos a la declaración con la que en Addis Abeba la UA  ha advertido que su iniciativa en Dajla “contradice los esfuerzos hechos por la Comunidad internacional para resolver el conflicto en Sáhara Occidental, y solo puede crear una atmósfera de confrontación”.  Le reiteramos por tanto nuestro deseo de que rectifique, o bien cancelando la iniciativa, o bien trasladando su sede a otro escenario más adecuado a la vocación por un mundo mejor con la que el Foro de Crans Montana se declara comprometido

Esperando sus noticias, le saluda atentamente,

Jacinto Lara Bonilla

Presidente de la APDHE