Hassanna Aalia: “No vamos a parar en nuestra lucha pacífica”

Fuente y foto: Diario Vasco

Hassana Aalia habló sobre los derechos humanos en los territorios ocupados

El pasado viernes, invitado por la asociación Darahli, el activista saharaui Hassana Aalia ofreció una conferencia sobre «la violación de derechos humanos a las que se ven sometidos los territorios ocupados del Sáhara Occidental», la situación de sus compañeros encarcelados y la «injusticia ante el régimen marroquí, que somete diariamente al pueblo saharaui».

Tras hacer un repaso sobre el conflicto saharaui con la colonia española y la posterior ocupación de Marruecos, Aalia explicó cuál es el estado actual de las más de 150.000 personas que viven en la parte del Sáhara Occidental bajo ocupación marroquí, la necesidad de la ayuda política para buscar una solución.

Pese a todo, el joven activista se mostró esperanzado de que algún día el pueblo saharaui pueda volver a vivir libremente en su territorio. «No vamos a parar en nuestra lucha pacífica. Son muchos lo años de lucha y sufrimiento», expresó.

Situación personal

Durante la conferencia también tuvo la oportunidad de dar a conocer su propia experiencia.

Aalia participó activamente en el campamento de protesta pacífica ‘Gdeim Izik’, donde más de 20.000 personas reivindicaban una mejora de sus condiciones. Por esta participación, donde cuatro saharauis murieron durante la toma del campamento, fue juzgado y sentenciado a cuatro meses de prisión. En octubre de 2011 tuvo la oportunidad de viajar al País Vasco con una beca de estudios para aprender el idioma, pero cuando le faltaban apenas dos meses para volver al Aaún, su nombre apareció en la lista de personas que iban a ser juzgadas por los hechos del campamento. Por eso, el joven saharaui optó por quedarse y solicitar el asilo político al Gobierno español, ya que las autoridades marroquíes lo encarcelarían al llegar a su país.

En 2013 el Tribunal militar de Rabat emitió sentencia contra 25 civiles saharauis acusados de haber organizado el ‘Gdeim Izik’, entre ellos Aalia, que al encontrarse aún en el País Vasco fue juzgado en rebeldía. En octubre de 2015 fue detenido en Burgos por la Policía Nacional, abriéndole un expediente para deportarle, pese a que no se había resuelto aún el recurso presentado contra la denegación de su solicitud de asilo en España, y poniéndole en riesgo de ser devuelto a Marruecos, donde debería cumplir cadena perpetua. Finalmente, la Audiencia Nacional decidió paralizar su expulsión.

El pasado año le notificaron el rechazo de su petición de asilo político por parte de la administración española y le anunciaron que debía abandonar el territorio español. «Al pedir asilo político presenté más de 400 documentos donde acreditaba que fui encarcelado y torturado, estaba convencido de que me lo iban a conceder. Estuve esperando durante tres años la respuesta de un caso que estaba más claro que el agua», recordó.

«Ni yo mismo se en qué punto está», comenta al preguntarle sobre su situación. Hassana Aalia lamenta estar «paralizado», ya que no puede viajar fuera de la frontera. «Me han llamado para acudir a realizar conferencias a otros países pero no he podido acudir debido a mi situación. Recuerdo que cuando estuve estudiando en Zaragoza nos enseñaron la carta universal de derechos humanos que dice que todas las personas tienen la libertad de movimiento. Todo eso es mentira».