Discriminación, detenciones y torturas: el precio de ser un activista saharaui

VICE

Por Eugenio García Delgado / vice.com

En la ciudad ocupada de El Aaiún, donde cada barrio habitado mayoritariamente por saharauis es un gueto cercado por, al menos, un par de furgonetas azul oscuro de la policía de intervención marroquí, no han podido homenajear al que ha sido presidente de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) durante sus primeros 40 años de historia, Mohamed Abdelaziz.

Abdelaziz murió de un cáncer de pulmón y tras 40 días de luto su memoria no ha podido recibir el reconocido adiós de su pueblo. Marruecos lo ha impedido, cuenta Hmad Hamad, vicepresidente del Comité de Defensa del Derecho de Autodeterminación del Pueblo del Sáhara Occidental (Codapso): “No hemos podido honrar a Mohamed Abdelaziz porque todo el mundo debe saber que en los territorios ocupados no hemos tenido ni un solo día de paz desde el alto el fuego de 1991”. Leer más

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