La represión (silenciada) en el Sáhara occidental

Enric Llopis – Rebelión .-“Golpéale”, ordena un miembro del ejército marroquí durante una protesta en el Sáhara Occidental ocupado. “Hacen todo lo posible para que la situación no se difunda, la policía de Marruecos robó la primera cámara en 2009”, cuenta el activista de Equipe Media que graba la manifestación, escondido en una azotea; es descubierto por las fuerzas de seguridad, que le empujan por el borde. La secuencia aparece en el cortometraje de 17 minutos “Tres cámaras robadas”, producido en 2017 por los periodistas de Equipe Media y el colectivo de cineastas y activistas suecos RaFILM. La película tiene como referente un documental sobre la resistencia del pueblo palestino -“Cinco cámaras rotas”-, de los realizadores Edmat Burnat y Guy Davidi. Los productores de “Tres cámaras robadas” han denunciado las presiones del Reino de Marruecos para que la película no se proyecte; de hecho, fue censurada en Líbano, en octubre de 2017, aunque después se haya seleccionado y premiado en festivales como el de Cine y Derechos Humanos de Barcelona o el de Slemani, en el Kurdistán iraquí.

El presidente y cofundador de Equipe Media, Ettanji Ahmed, presentó el audiovisual el 4 de enero en el Casal Obrer i Popular de Valencia, en un acto organizado por la Plataforma Valenciana de Solidaridad con el Pueblo Saharaui (PVSPS). El grupo de activistas surgió en 2009 para romper el bloqueo informativo que impone Marruecos. “Filmamos manifestaciones y difundimos información en árabe, inglés, francés y castellano para que el mundo sepa qué está ocurriendo; hemos ido aprendiendo sobre el terreno, por necesidad”, explica el redactor y fotógrafo.
Los comunicadores denuncian que han sido objeto de detenciones, encarcelamientos y torturas por parte de la ocupación marroquí. Ettanji Ahmed realiza tareas de sensibilización y difusión en el exterior; informa que el 28 de enero las fuerzas militares expulsaron a tres activistas de Pamplona, miembros de la Asociación Navarra de Amigos del Sáhara, que se hallaban en los territorios ocupados; y añade que la policía marroquí impidió el pasado 15 de enero al abogado Luis Mangrané –miembro del Observatorio Aragonés para el Sáhara Occidental- entrar en El Aaiún (en 2015 Mangrané ya fue expulsado cuando se dirigía al Sahara Occidental junto al fotógrafo Gervasio Sánchez).

En la lista de saharauis perseguidos figura Mohamed Barkan, periodista detenido e interrogado por la policía marroquí a finales de enero; a este miembro de Equipe Media se le acusa de participar en una manifestación no autorizada en mayo de 2013. En la nómina de informadores represaliados está Mohamed Bambary, para quien el Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de Naciones Unidas ha pedido la puesta en libertad; un tribunal de El Aaiún condenó al periodista a 12 años de prisión en 2015, pena reducida a seis en apelación. Al-Bambary fue detenido ese año en la comisaría de Dajla, donde se dirigió para renovar la cédula de identidad. Tras la celebración del juicio, en el que se denunciaron numerosas irregularidades, el activista inició una huelga de hambre.

El pasado 30 de octubre otro periodista de Equipe Media, El Bachir Kadda, decidió suspender una huelga de hambre que ya duraba 43 días; condenado a 20 años por participar en la resistencia de Gdeim Izik (2010), sus familiares afirmaron que estaba sufriendo humillaciones y malos tratos en la prisión marroquí de Tiflet-2. Del colectivo Equipe Media forma parte asimismo Lekhfaouni Abdaiahi, otro de los 23 saharauis condenados -en julio de 2017- en el juicio por las movilizaciones en los campamentos de Gdeim Izik, al este de El Aaiún, reprimidas por la policía y el ejército de Marruecos con balas y gases lacrimógenos.

En septiembre de 2018 la represión en los tribunales marroquís tuvo como víctimas a un periodista -Mohamed Salem Mayara- y un fotógrafo -Mohamed Aljomayaai-, los dos del Smara News; unos meses antes de la condena fueron encerrados en la llamada “prisión negra” de El Aaiún, por una supuesta participación en altercados; pero Equipe Media recogió, citando al activista Salek Batal, otra explicación: “Es una represalia contra el Smara News, ya que este medio ha podido –a pesar del cerco policial y militar- mostrar al mundo la realidad de la ciudad ocupada”.

“Nos siguen, nos espían, nos amenazan y acosan a nuestras familias, nos roban nuestros equipos y nos agreden”, resumió el periodista saharaui Bachar Hamadi el tres de mayo, fecha en que la UNESCO celebra el Día Mundial de la Libertad de Prensa. Un día antes de la conmemoración, la policía de Marruecos detuvo a Laroussi Ndour, editor y fotógrafo de Bentili, uno de los medios que trabaja en el Sáhara Occidental además de Equipe Media, Smara News, Red de Activistas, Saharawi Center for Media (SCMC), Red Maizirat, Salwan Media o los corresponsales de la radio y la televisión nacionales.

Sobre la represión y las persecuciones se impone la espiral del silencio. El informe de Equipe Media “Bocas y manos atadas en el Sáhara” constata, entre las numerosas detenciones, la de cuatro periodistas de este medio independiente y la del fotógrafo catalán, Bernat Millet, el 9 de febrero de 2017; tras practicar las cinco capturas en El Aaiún, las autoridades marroquíes expulsaron al fotoperiodista de los territorios ocupados. Así, tal vez las circunstancias cambien según el caso, pero no el trasfondo del conflicto. A finales de diciembre la agencia oficial Sahara Press Service (SPS) dio cuenta del traslado del periodista y activista saharaui, Salah Eddine Lebsir, a la prisión marroquí de Bouzakarn. Su detención se produjo en 2015, por participar en manifestaciones pacíficas en la ciudad de Smara, y fue condenado a cuatro años de prisión, informa el comunicado. Durante los años de encarcelamiento, ha protagonizado varias huelgas de hambre.

Pero no sólo se trata de la persecución de comunicadores. La Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara (CEAS), que reúne a más de 200 organizaciones del estado español, contabiliza y hace un seguimiento de los presos (políticos) saharauis: 51 reclusos repartidos en 11 cárceles de Marruecos en septiembre de 2018; en octubre el Colectivo de Defensores Saharauis de Derechos Humanos (CODESA) informó de la huelga de hambre iniciada por un grupo de presos “para protestar por la terrible y miserable situación en que se hallan, y a la que se suman los continuos malos tratos por parte de las autoridades de las prisiones”.

En el acto organizado por la plataforma valenciana, Ettanji Ahmed informó de la muerte el 6 de febrero de un joven saharaui, Ahmed Salem Lamghaimad, tras prenderse fuego con gasolina en la zona de Guerguerat; en este paso fronterizo -entre el Sahara ocupado por Marruecos y Mauritania- prolifera el pequeño comercio, “del que son discriminados los comerciantes saharauis; de hecho, un oficial de aduanas marroquí le confiscó a Ahmed Salem las mercancías”, explica. Una semana antes, el joven comerciante “había organizado una ‘sentada’ para protestar por los maltratos policiales a los que fue sometido”, según informó la agencia SPS.

La discriminación y los ataques se perpetran de diferentes modos. Ettanji Ahmed apunta que un colono marroquí mató a puñaladas –este mes de febrero- a un ciudadano saharaui en Dajla (cerca de esta ciudad ocupada, unos 50 ciudadanos saharauis han iniciado una protesta, acampados en jaimas, contra el “empobrecimiento” y la “marginación” al que les somete, según denuncian, las autoridades de Marruecos). “Continúa la represión de manifestantes saharauis en las zonas ocupadas”, tituló SPS una información del 5 de febrero sobre la “intervención brutal” de la policía marroquí frente quienes reivindicaban el “cese al bloqueo” de El Aaiún; la agencia añade que al activista Hammoud al-Laili, corresponsal de la televisión nacional saharaui, le fueron requisadas dos cámaras con las que pretendía grabar la movilización; fue detenido y “sometido a interrogatorio y hostigamientos” durante más de cuatro horas, remata la nota informativa.

Fuente de la imagen: Equipe Media

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