Sahara Occidental: Negligencia médica intencionada – el arma del lento genocidio

Mohamed Ali Massik

PUSL – JORNAL TORNADO.- Mohamed Ali Massik, un saharaui de 37 años, murió en septiembre de 2016 tras un largo sufrimiento y dos años de negligencia médica intencional por parte del Estado marroquí que no trató su enfermedad renal, relata su hermano Malainine Massik.

Mohamed era un joven licenciado y como muchos de sus compañeros protestaban pacíficamente por el derecho al empleo en los territorios ocupados del Sáhara Occidental.

El movimiento de jóvenes saharauis licenciados ha ganado una expresión creciente en los últimos seis años, con manifestaciones pacíficas exigiendo el derecho al empleo.

Marruecos ocupa ilegalmente la mayor parte del territorio del Sáhara Occidental desde 1975, cuando invadió la colonia española y la transformó en una prisión a cielo abierto e implementó un sistema de apartheid social, económico y político.

Los jóvenes saharauis no encuentran trabajo, mientras que los colonos marroquíes reciben incentivos para establecerse en el territorio con salarios más altos, oportunidades de trabajo y reducción de impuestos. Esta no es una técnica nueva y ha sido utilizada a lo largo de los siglos para forzar el cambio demográfico, en este caso para erradicar y empobrecer a la población saharaui.

Un aspecto del régimen de ocupación es la diferenciación en el acceso a la atención médica para los saharauis. Este es un hecho para todos los saharauis, pero se agrava cuando se trata de participantes en manifestaciones pacíficas que fueron atacadas, niños que fueron maltratados y saharauis identificados como “activistas de los derechos humanos” o defensores de la autodeterminación.

Diagnosticado desde 2000 con cirrosis hepática Mohamed, fue internado en el Hospital Hassan II en El Aaiún en 2014. Él estaba en condiciones de riesgo de vida y los cuidados médicos necesarios nunca fueron suministrados por el Estado marroquí.

Los casos de enfermedades más graves no se tratan en hospitales en el Sáhara Occidental debido a la falta de medios y expertos, los pacientes en estos casos se envían a hospitales en Marruecos.

Cuando su salud empeoró gravemente, el joven saharaui debería haber sido enviado con urgencia al Hospital de Marrakech, pero los medios de transporte no fueron puestos a disposición por las autoridades marroquíes a su debido tiempo.

En 2016 decenas de jóvenes se manifestaron en El Aaiún exigiendo que Mohamed Ali Massik fuese atendido y tuviera cuidados médicos (https://youtu.be/OUEBg7ueUO0) sólo después de esta acción de protesta fue trasladado al Hospital de Marrakesh, pero ya era por la tarde. La clínica donde Mohamed murió negó a la familia el informe médico sobre la causa de la muerte.

La familia de Mohamed presentó numerosas denuncias a los diversos órganos oficiales a lo largo de los años, desde el sistema judicial hasta el Consejo Nacional Marroquí de Derechos Humanos y la institución de mediación, pero no se inició ninguna investigación.

Malainine denuncia que muchas de las pruebas necesarias para el proceso sobre la muerte de su hermano no fueron facilitadas por los diversos hospitales, que se negaron a proporcionar copias de los archivos y exámenes médicos de Mohamed. La familia, sin embargo, fue capaz de reunir pruebas suficientes de negligencia médica y discriminación a las que el joven fue sometido.

Esta situación no es única y la negligencia médica sufrida por los saharauis en los territorios ocupados ha sido denunciada por varias organizaciones saharauis y europeas.

El hospital El Mahdi, por ejemplo, es conocido como “La Carnicería” o “Laboratorio de Experiencias”.

La presencia de policías uniformados y de paisano dentro del hospital es significativa, y se considera normal ser secuestrado desde el hospital a la comisaría de policía.

El viaje al hospital es el último recurso, los saharauis recurren a menudo a la medicina tradicional para curar a sus enfermos en casa debido a la inseguridad de ir al hospital.

Hmad Hamad, vicepresidente del CODAPSO (Comité de Apoyo a la autodeterminación del pueblo del Sáhara Occidental), tiene informes similares y en 2016 explicó:

“Para entender la situación de salud en los territorios ocupados, tengo que explicar que médicos y enfermeras son como policías. Cuando vamos al hospital, en lugar de preguntarnos sobre las quejas o ver las heridas, empiezan a cuestionarnos sobre nuestra participación en las manifestaciones y recurren a la violencia e insultos.

Nos tratan así porque somos saharauis y porque queremos nuestra tierra, no somos criminales, sólo queremos que las resoluciones de la ONU sean implementadas y que el referéndum sea realizado y que tengamos nuestro país.

Cuando un saharaui muere en el hospital, y si la familia exige una autopsia, esto se considera un acto de insurgencia que tiene consecuencias desastrosas e indeseables, como la persecución.”

Cuando hablamos sobre esta cuestión, todos coinciden, Abdallah, uno de los jóvenes que entrevistamos sufre de diabetes, pero no tiene seguimiento médico. No sabe si tiene diabetes tipo I o tipo II, el papel con la información médica que recibió cuando fue diagnosticado en el hospital es una simple hoja de papel con el logotipo del hospital con su nombre y diagnóstico: diabetes. – con un sello y una firma nada más.

Él no hace exámenes porque no tiene dinero y ocasionalmente toma los remedios prescritos, pero sólo cuando tiene dinero. Como él, todos los saharauis entrevistados tienen informes de ir al hospital donde no se diagnostican, están sujetos a tratamiento doloroso innecesario y negligencia médica intencional.

La familia de Mohamed no desiste y continúa su lucha por la verdad. Quieren justicia y una investigación independiente. Se dirigieron a las Naciones Unidas enviando una queja a los mecanismos de derechos humanos y están explorando todos los canales legales en Marruecos.

Ellos quieren justicia, pero sobre todo quieren denunciar las graves violaciones de los derechos humanos. “El mundo no sabe de esto … nuestra causa es justa, pero desafortunadamente el mundo no lo sabe”, dice Malainine, víctima de constantes persecuciones por parte de las autoridades marroquíes y hasta golpeado por agentes de la policía desde la muerte de su hermano.

Malainin Massik

“En noviembre de 2016, las autoridades marroquíes ofrecieron empleos a mi familia para que abandonáramos nuestra lucha por nuestra causa. Nosotros rechazamos, a pesar de ser una familia pobre, pero la vida humana es más importante que el dinero, la investigación sobre la negligencia médica que causó la muerte de mi hermano es más importante.”

En la noche del 28 de marzo, Malainine volvió a las calles con sus compañeros para reclamar su derecho al trabajo, pero también para rendir homenaje a su hermano Mohamed y Brahim Sikka, un joven estudiante saharaui y preso político que falleció el 15 de abril de 2016 después de una huelga de hambre en protesta contra la injusticia y la humillación sufridas que comenzó después de haber sido golpeado, insultado e interrogado. También ha sido víctima de negligencia médica y su caso nunca ha sido investigado (https://porunsaharalibre.org/2016/04/15/muere-el-sindicalista-y-preso-politico-saharaui-brahim-saika-despues-de-ser-torturado-y-pasar-varios-dias-en-huelga-de-hambre/).

Manifestación, 28 de marzo de 2019 El Aaiún

“La ocupación marroquí actualmente no mata con bombardeos, pero mata de otras formas, no tenemos asistencia médica, fuimos empobrecidos, marginados, tenemos menos matrimonios y menos hijos, cuando estamos embarazadas tenemos miedo de ir a hospitales, muchas de mis amigas tienen dificultad en “¿Por qué no somos noticia? ¿Por qué nadie habla de nosotros?”, dice Salka.

Como Malainin, Salka anhela la verdad y la justicia y los ojos y oídos de la comunidad internacional, pero ellos no están solos. Numerosas familias saharauis en los territorios ocupados perdieron a sus seres queridos debido a la negligencia médica en las últimas cuatro décadas.

Video: https://youtu.be/C0R7tlmZ9OI

Video: https://youtu.be/QASUqNX5zEo

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