Pese a las apariencias, el cuscús no es marroquí

This post is also available in: Português (Portugués, Portugal) English (Inglés)

Por Carmen Johns* | Viento y arena 

________

PUSL.- Como en las novelas policiales donde el detective quiere saber quién dio origen al rumor, en este caso, que el cuscús es exclusivamente marroquí. Pero así sale en los menú de los restaurantes finos.  Dónde, exactamente, nació el primer cuscús de la historia, pues quién sabe: el dato se habrá perdido en los entretelones de la historia culinaria del planeta.

Hoy, hasta dónde yo sé, es considerado un plato típico de la región al noroeste del continente africano llamado Maghreb.  Usted puede comer cuscús en Argelia, Túnez, el territorio del Sáhara Occidental, los campos de refugiados saharáruis al suroeste de Argelia, etc., en todas sus variedades.  Las familias suelen comerlo todos los viernes.

Hay quienes dirían que lo del cuscús marroquí es un ejemplo de una apropiación cultural, o sea tomar posesión de algo que no le es propio. En este caso, me parece, se extiende a otros ámbitos sin referencia a los restaurantes.

Hace poco apareció en la internet un artículo que mencionaba la presunta ‘marroquinidad’, en inglés Marrocaness, (bueno, inglés, no es), del territorio del Sahara Occidental. No sé si la escribí correctamente, porque las palabras inventadas no siguen ninguna regla. Pero, igual como el dicho que algunos son más iguales que otros, puede decirse, sin duda, que algunas palabras inventadas son más legítimas que otras. Es decir probablemente este invento lingúístico quiere, al parecer, reforzar una afirmación constantemente reiterada: que el Territorio del Sáhara Occidental es irrefutablemente marroquí, y que todos sus habitantes nativos sueñan con hacerse marroquíes.

Por si no queda claro: aquí nos referimos a la ex colonia de España – los españoles se acuerdan muy bien – que se extiende desde el norte de Mauritania hasta la frontera al sur de Marruecos, incluyendo una pequeña franja que toca al tercer vecino, Argelia. Esta amplia franja del gran Sahara nunca fue de Marruecos. Ni siquiera, digamos, después de la invasión marroquí…

Así que tenemos la palabra Marrocaness. Lo curioso es que sí hay algo innegable en todo esto es que de acuerdo con el Derecho Internacional y particularmente la Corte Internacional de Justicia, Marruecos carece de  “soberanía territorial” sobre el Sáhara Occidental.

Hay un detalle interesante: la tal ‘marroquinidad’ habrá surgido del ‘sueño (difunto) del ‘Gran Marruecos’ de antaño. Difícil saber dónde comenzaba esta gran aspiración (bueno, eso sí) y sobre todo cuánto abarcaba.  Creo poder decir que las aspiraciones expansionistas del mundo (ya no hay tantas, en rigor) dan lugar a una misma fórmula, “el Gran [insertar aquí el nombre del país]”. No creo equivocarme si digo que este expansionismo apareció al poco tiempo de la independencia de Marruecos, que hasta entonces había sido un protectorado francés. Cualquiera podría quizás pensar que Marruecos ya sentía la necesidad de tener más espacio. Quién sabe.

Resulta interesante recordar, si la memoria no me engaña, que el único rescoldo de esa búsqueda de grandeza geográfica es precisamente el Sáhara Occidental, territorio invadido hace décadas. Hoy Marruecos dice que así recuperó sus “provincias del sur.”  No cuesta mucho imaginar que en esas palabras van incluidos los beneficios económicos (o márgenes de ganancias, como dicen los entendidos) generados por el territorio de los saharauis.

También en los llamados medios sociales, alguien sacó a relucir la tesis repetida hasta hoy: que Marruecos “merece” quedarse con el Sáhara Occidental, pese a que su presencia ilegítima, por haber dotado el Territorio de carreteras, edificios oficiales, cuarteles y también las sofisticadas infraestructuras para la explotación industrial del fosfato y de la pesca, que son los recursos más contundentes el Territorio. Me pregunto si no vendrá de ahí el ‘Morrocanness’ de la cosa.

Me permito reproducir un modesto comentario, sin palabras inventadas, que hice hace mucho tiempo: On ne s’achète pas un pays en construisant des trottoirs.  Traduzco: Nadie puede comprarse un país porque construyó las carreteras.

CJ.Junio de 2020

*Carmen Johns –  Consultora independiente para el Sáhara Occidental