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PUSL.- Una caravana de protesta con cientos de saharauis se dirigen desde campos de refugiados, territorios liberados y Mauritania a la ilegal brecha de El Guergarat.

Tras años de protestas del Frente Polisario y de la población saharaui contra la brecha ilegal que Marruecos ha abierto entre los territorios ocupados y liberados en El Guergerat y que funciona como corredor para el narcotráfico, la trata de personas y apoyo a la expulsión de los recursos naturales saharauis, y sin ninguna acción por parte de Naciones Unidas, el pueblo saharaui decidió realizar esta caravana.

La MINURSO (Misión de las Naciones Unidas para el Sáhara Occidental), que debe vigilar el cumplimiento del alto el fuego, además de realizar el referéndum, no actúa contra esta apertura ilegal como es su deber.

Los saharauis han decidido ahora realizar una mega caravana de protesta formada por hombres y mujeres civiles que, de camino a El Guergarat, están entregando cartas de protesta a la MINURSO.

Una acción que pone de relieve la posición de la población saharaui que ha perdido totalmente la confianza en un proceso político y en la comunidad internacional.

La población saharaui en los territorios ocupados ha visto en los últimos meses un aumento de la brutal represión de los ocupantes marroquíes y graves represalias contra los presos políticos saharauis en las cárceles marroquíes.

En los pasados 12 y 14 se realizaron las primeras reuniones del Consejo de Seguridad sobre el Sáhara Occidental, que el 24 de octubre deberá decidir sobre la extensión del mandato de la MINURSO.

Si no hay un cambio drástico en la posición del Consejo de Seguridad y se toman medidas prácticas para proteger a la población saharaui, el cierre de la brecha ilegal y la programación del referéndum, los saharauis están dispuestos a romper con el proceso político después de 29 años de resistencia no violenta y una creciente ofensiva por parte del ocupante marroquí.

La comunidad internacional no puede esperar que todo un pueblo siga siendo víctima de un silencioso y lento genocidio y con la complicidad de las Naciones Unidas, cuya inacción ha contribuido al fortalecimiento de la ocupación ilegal marroquí y al statu quo.