amnesty.org.– Ni la familia ni la abogada de Mohamed Lamine Haddi, activista saharaui encarcelado, han tenido noticias de él desde el 9 de abril, cuando llamó a ambos para decirles que las autoridades de la prisión lo habían amenazado con llevarlo al calabozo —una celda pequeña, tipo mazmorra— si su familia no dejaba de pedir públicamente su liberación. Mohamed Lamine Haddi lleva desde 2017 detenido en régimen de aislamiento en la prisión de Tiflet II de Rabat, cuando lo condenaron a 25 años de cárcel en el juicio masivo injusto de “Gdeim Izik”. Su salud se deterioró considerablemente tras la huelga de hambre que mantuvo durante 69 días en protesta por el maltrato sufrido en enero de 2021. 

ACTÚEN: REDACTEN SU PROPIO LLAMAMIENTO O UTILICEN ESTA CARTA MODELO

Jefe del gobierno de Marruecos
Head of Government of the Kingdom of Morocco
Mr. Saad Eddine el Othmani Palais Royal Touarga Rabat, Marruecos
Fax: +212537771010
Twitter: @ChefGov_ma / @Elotmanisaad

Excelencia:

Le escribo para expresar la honda preocupación que me causa la detención en régimen de incomunicación del activista saharaui

Mohamed Lamine Haddi, que se halla recluido en la prisión de Tiflet II de Rabat, Marruecos.

NI el abogado ni la familia de Mohamed Lamine Haddi han tenido noticias de él desde el 9 de abril, cuando los llamó para informarlos de que el director de la prisión de Tiflet II lo había amenazado con trasladarlo a una celda pequeña, tipo mazmorra, si su familia seguía haciendo público su caso. Según su abogado, las autoridades de la cárcel habían mantenido recluido a Mohamed Lamine Haddi en una celda de esas características en 2018 a modo de castigo. Su abogado describió la celda como una estancia pequeña, de 2 m², sin ventana, grifo ni retrete. Se la conoce con el nombre de “celda de castigo” o “ataúd”, porque tiene ese tamaño. Desde el 9 de abril, su familia llamó al fiscal real y al director de la prisión de Tiflet II varias veces, sin recibir respuesta. El abogado de Mohamed Lamine Haddi y su familia llamaron a la prisión por separado el 1 de junio y les colgaron el teléfono cuando oyeron mencionar el nombre de Mohamed Lamine Haddi.

La salud de Mohamed Lamine Haddi se ha deteriorado desde que se mantuvo en huelga de hambre durante 69 días en enero para pedir que dejaran de maltratarlo. El 23 de marzo, dijo a su familia que los guardias de la prisión acabaron con su huelga de hambre obligándolo a comer a la fuerza, que no había recibido ninguna atención médica durante su huelga de hambre y que estaba sufriendo una parálisis parcial, temblores, pérdida de memoria y dolor severo. Su abogado teme que la falta de noticias desde abril indique que su salud haya empeorado. Desde el 17 de septiembre de 2017, las autoridades mantienen a Mohamed Lamine Haddi y a otros activistas de Gdeim Izik recluidos en régimen de aislamiento en la prisión de Tiflet II. Mohamed Lamine Haddi permanece solo en su celda, sin contacto con otros reclusos, durante al menos 23 horas diarias. Las visitas familiares a las prisiones han estado prohibidas desde marzo de 2020 debido a las restricciones asociadas a la COVID-19.

En vista de lo antedicho, lo insto a poner fin a la reclusión en régimen de aislamiento de Mohamed Lamine Haddi, permitirle de inmediato el acceso a los servicios médicos necesarios y garantizar que sus condiciones de reclusión cumplen las normas internacionales. Lo insto también a garantizar que tiene acceso periódico a su familia y a representación letrada y a que, de acuerdo con las Reglas Mandela —que disponen en la regla 59 que las personas presas deben ser asignadas, en la medida de lo posible, a prisiones próximas a sus hogares—, tanto él como los demás activistas de Gdeim Izik sean trasladados a El Aaiún, para que estén más cerca de sus familias. Por último, lo insto a que Mohamed Lamine Haddi y los demás detenidos de Gdeim Izik sean sometidos a un nuevo juicio que sea justo y con arreglo a las normas internacionales.

Atentamente,


INFORMACIÓN COMPLEMENTARIA                                                              

Mohamed Lamine Haddi es un activista saharaui que, en 2010, participó en el campamento de protesta de Gdeim Izik contra las condiciones socioeconómicas del pueblo saharaui. Fue detenido en noviembre de 2010, en los enfrentamientos violentos que tuvieron lugar tras el desmantelamiento del campamento. En 2013 fue condenado a 25 años de prisión por cargos de relación y complicidad con una “organización criminal” y participación en actos de violencia contra las fuerzas públicas que causaron muertes intencionadas, en aplicación de los artículos 293, 129 y 267 del Código Penal marroquí. El tribunal militar que lo juzgó junto con otros saharauis no investigó sus denuncias de haber sido obligados a firmar confesiones por medio de tortura. Un tribunal civil confirmó su condena en 2017 basándose en declaraciones que él afirmaba haber hecho bajo tortura.

Según su abogado, durante su primer año en la prisión de Tiflet II, sólo se le permitió salir de su celda una vez al día y únicamente durante 15 minutos. Desde entonces sólo puede estar fuera de ella una hora al día como máximo. En invierno no le permiten ducharse con agua caliente, como los demás reclusos, y el 14 de diciembre de 2020 el director de la prisión ordenó confiscarle sus objetos personales. Desde que está en Tiflet II, Mohamed Lamine Haddi tienen prohibidas las visitas de su abogado, y en marzo de 2020 se prohibieron las visitas familiares. El contexto de la COVID-19 no justifica la prohibición de las visitas familiares durante tanto tiempo. El 16 de enero de 2021 su abogado escribió al fiscal real y al director de la prisión de Tiflet II para pedir que se abriera una investigación sobre sus condiciones de reclusión. Ninguno de los dos respondió. Antes de declararse en huelga de hambre, Mohamed Lamine Haddi dijo a su abogado que prefería morir a soportar las condiciones de Tiflet II, una prisión que se halla a 1.227 km de su domicilio familiar en El Aaiún, en el Sáhara Occidental.

Mohamed Lamine Haddi Inició su huelga de hambre el 17 de enero de 2021. Desde el 22 de febrero de 2021 le prohíben las llamadas semanales de 15 minutos que hacía su familia. El 13 de marzo de 2021, la familia dijo en una declaración que ignoraba la suerte que había corrido. El 23 de marzo se permitió a Mohamed Lamine Haddi hacer una llamada de un minuto y medio a su madre para decirle que las autoridades de la prisión lo alimentaban a la fuerza. Su madre ha contado a Amnistía Internacional que su voz sonaba muy débil y que apenas podía hablar. Mohamed Lamine Haddi le dijo que tenía el costado izquierdo paralizado parcialmente. El 25 de marzo se le permitió llamar otra vez a su madre para decirle que lo habían trasladado temporalmente a la prisión de Kenitra para presentarse a los exámenes universitarios. El traslado se hizo sin notificación previa ni a él ni a su familia. Mohamed Lamine Haddi ha dicho a su familia que sufre aún parálisis parcial, así como pérdida de memoria y dolor en la mano izquierda. Las autoridades penitenciarias continúan negándole el acceso a un médico. En 2017, las autoridades siguieron este mismo procedimiento con el activista saharaui detenido Abdeljalil Laaroussi, cuyo abogado ha explicado a Amnistía Internacional que, para ocultar su estado de salud, las autoridades trasladaron a Laaroussi a la prisión de Bouzarkene para que se presentara a los exámenes universitarios y obligarlo a fotografiarse.

Otros dos activistas de Gdeim Izik presos, Sidi Abdallah Abbahah y Bachir Khadda, se encuentran también recluidos en régimen de aislamiento en Tiflet II, a 1.227 kilómetros de sus familias, que viven en El Aaiún. Según su abogado, son víctimas de tortura psicológica, hostigamiento y malos tratos. Permanecen recluidos en celdas de alrededor de 5 metros cuadrados durante al menos 23 horas al día. Sidi Abdallah Abbahah ha dicho a su abogado que los guardias y el director de la prisión suelen insultarlos y amenazarlos con torturarlos, matarlos y privarlos de su derecho a ducharse. Desde 2017 ha mantenido varias huelgas de hambre para protestar por la reclusión prolongada en régimen de aislamiento y los malos tratos.

Las normas internacionales de derechos humanos, en concreto la Reglas Mínimas de la ONU para el Tratamiento de los Reclusos, definen la reclusión en régimen de aislamiento como pasar más de 22 horas al día sin contacto humano significativo. Disponen que la reclusión prolongada en régimen de aislamiento –durante más de 15 días seguidos–constituye trato cruel, inhumano o degradante. De acuerdo con la Ley de Prisiones marroquí, la reclusión en régimen de aislamiento es una medida excepcional, impuesta sólo para la seguridad y protección de las personas presas. Asimismo, el Código Penal de Marruecos penaliza la tortura.

El Sáhara Occidental es objeto de un conflicto territorial entre Marruecos, que se anexionó el territorio en 1957 y reclama la soberanía sobre él, y el Frente Polisario, que pide un Estado independiente allí. En los últimos años se ha vuelto cada vez más difícil el acceso de observadores externos al Sáhara Occidental, a medida que la situación de los derechos humanos ha seguido deteriorándose. El Consejo de Seguridad de la ONU ha hecho oídos sordos a las peticiones de Amnistía Internacional y otras organizaciones para que se incorpore un componente de derechos humanos a la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO), lo que le permitiría observar e informar sobre abusos contra los derechos humanos.

PUEDEN ESCRIBIR LLAMAMIENTOS EN: árabe, francés o inglés También pueden escribir en su propio idioma.

ENVÍEN LLAMAMIENTOS LO ANTES POSIBLE Y NO MÁS TARDE DEL: 6 de agosto de 2021

Consulten con la oficina de Amnistía Internacional de su país si desean enviar llamamientos después de la fecha indicada.

NOMBRE Y GÉNERO GRAMATICAL PREFERIDO: Mohamed Lamine Haddi (masculino)

ENLACE A LA AU ANTERIOR: https://www.amnesty.org/es/documents/mde29/3946/2021/es/

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