Informe AFAPREDESA: Situación de Sultana Sid Brahim Jaya y su familia, 11 meses de asedio y agresiones

afapredesa.- “Las fuerzas de seguridad marroquíes me han amenazado de muerte claramente si continúo expresando mis posiciones políticas y rompiendo el intento de las autoridades de ocupación de imponer un apagón a la causa saharaui en las ciudades ocupadas”.

Declaración à la Agencia de Prensa Argelina APS, el  22 de agosto de 2021

La comunidad internacional debe actuar urgentemente para salvar la vida de Sultana Sid Brahim Jaya  y asegurar su integridad física y psíquica, asi como las de sus familiares .

Introducción:

Son dos hermanas, Sultana y Luaara, dos defensoras de los derechos humanos y su madre Minatu Embeirik, de 84 años, así como otros miembros de la familia de Sid Brahim Jaya. Sultana Sid Brahim Jaya es defensora de los derechos humanos y presidenta de la Liga para la Defensa de los Derechos Humanos y la Protección de los Recursos Naturales en Bojador. Sus actividades de derechos humanos también se refieren al derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación e independencia, así como a todos los derechos humanos, especialmente los de la mujer. Su hermana Luara Sid Brahim Jaya es defensora de los derechos humanos y miembro de la Liga para la Defensa de los Derechos Humanos y la Protección de los Recursos Naturales en Bojador. También se ocupa de los derechos culturales, mediante la organización de un grupo musical y la preservación de las costumbres saharauis durante las fiestas patrióticas.

Estas tres mujeres saharauis han sido sitiadas, brutalizadas y constantemente agredidas física y sexualmente, durante 331 días, es decir cerca de 11 meses, en la ciudad ocupada de Bojador, por hombres sin escrúpulos, enviados por orden directa de un monarca digno de los reinos de las tinieblas, para llevar a cabo una de las misiones más sórdidas de la historia de los alauitas. Es una extraña reminiscencia de las amenazas lanzadas por Hassan II contra cualquier marroquí que se encuentre con un palestino. Fue el 24 de abril de 1987, tras el histórico encuentro entre el presidente saharaui Mohamed Abdelaziz y su homólogo palestino Yaser Arafat en Argel. En su discurso televisado de ese día, Hassan II no escatimó en sus palabras: “Quien se encuentre con un palestino, su casa se manchará con lo que no se diga, como hicieron mis antepasados”, una referencia apenas ocultada a excrementos y basura de todo tipo que la población arrojaba sobre el domicilio de cualquier opositor al sultán tras asegurarse de que toda su familia y parientes están encerrados dentro hasta morir por asfixia. Sin embargo, Hassan II ocultó que utilizaba prácticas similares, a voluntad, contra opositores marroquíes y saharauis y contra sus familias. Desafortunadamente, no faltan ejemplos: la familia Oufkir, los hermanos Bourikat, la familia Mayara, la familia Ould Salek, la familia Leili, así como los muchos martirizados y sobrevivientes de las prisiones de terror en Tazmamart, Kalaat M’Gouna, Skoura, Derb Moulay Cherif, PC CMI… Kenitra, Marrakech, Meknes, Agadir, Sidi Ifni…, casi todas las ciudades tenían derecho a los jardines secretos de su majestad.

Hoy como ayer, métodos tan criminales como abyectos se multiplican contra el pueblo saharaui y el pueblo marroquí. Si bien las formas aparentes difieren, el objetivo es siempre el mismo: silenciar a todo aquel que se atreva a expresar una opinión que desagrada a Su Majestad. Algunos son acusados ​​de violación sexual, otros de espionaje en beneficio a una potencia extranjera y finalmente, como en el caso de la Sultana, no se presenta ningún cargo, ninguna orden judicial. “El orden viene de arriba”, tratan de justificarse sus verdugos encargados de hacer el trabajo sucio. Son al menos cuarenta agentes movilizados, las 24 horas del día, veinte de ellos in situ todo el tiempo. Nadie puede entrar a la casa de Jaya excepto ellos. Todos los días, asaltan, amenazan, intimidan, violan sexualmente a voluntad. Todas las autoridades coloniales se movilizan para silenciar a Sultana Sid Brahim Jaya y su familia cueste lo que cueste. Esta es claramente una venganza real y como prueba, todas las instancias marroquíes brillan por su silencio y su indiferencia, incluso por su complicidad como el denominado Consejo Nacional de Derechos Humanos (CNDH). Precisamente, este organismo publicó un comunicado de prensa, el 16 de febrero de 2021, en el que alega haberse comunicado con Sultana Sid Brahim Jaya y habría recomendado al fiscal del rey abrir una investigación sobre estos hechos. Sultana Jaya ha refutado públicamente estas afirmaciones que considera falsas y afirma que la CNDH no se había puesto en contacto con ella, ni en el pasado, ni en el presente. Las tres mujeres saharauis son estigmatizadas, acosadas, intimidadas y sufren insultos por motivos de género, abusos, violación sexual, así como amenazas de muerte. El objetivo es silenciarlas.

Tras cerca de 11 meses de asedio, la situación de las dos hermanas se ha deteriorado considerablemente tras su contaminación premeditada del Covid19 por agentes marroquíes durante la redada del 22 de agosto de 2021, y su estado sigue deteriorándose. Sus vidas corren peligro. Es urgente que la comunidad internacional intervenga para evitar lo irreparable y preservar la integridad física y psíquica de estas tres mujeres y sus familiares.

Llamamiento SOS:

Ante los hechos graves, detallados a continuación, la Asociación de Familiares de Presos y Desaparecidos Saharauis AFAPREDESA lanza un llamamiento urgente a la opinión nacional, al movimiento de solidaridad con el pueblo saharaui, a la comunidad internacional, especialmente a Naciones Unidas (incluyendo sus órganos como la Asamblea General, el Consejo de Seguridad, el Consejo de Derechos Humanos, la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, el Comité de Descolonización, el Secretario General de la ONU …), la Unión Africana y sus órganos como la Comisión de la UA, la Comisión Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos y el Parlamento Panafricano, la Unión Europea y sus órganos como la Comisión de la UA y el Parlamento Europeo, a los gobiernos de los estados implicados, en particular España, la potencia administradora de iure y los Estados Unidos de América, titular de la pluma en el Consejo de Seguridad sobre la cuestión de Occidente Sahara, Francia, como actor relevante en la región, así como el resto de los miembros del Consejo de Seguridad, la Confederación Suiza, depositaria de la Convención de Ginebra y el Comité Internacional de la Cruz Roja con el fin de actuar con prontitud para:

  • El envío de una comisión médica neutral e independiente para examinar y brindar atención física y psicológica que requiere el estado de salud de Sultana Sid Brahim y los miembros de su familia.
  • Una intervención urgente para proteger a Sultana Sid Brahim Jaya y a los miembros de su familia de futuras agresiones.
  • El levantamiento inmediato del estado de sitio y arresto domiciliario, impuesto de facto, desde el 19 de noviembre de 2021, contra Sultana Sid Brahim Jaya y los miembros de su familia.
  • La apertura de una investigación exhaustiva, independiente, transparente e imparcial sobre las graves violaciones a los derechos humanos y crímenes de guerra perpetrados por las fuerzas coloniales marroquíes contra Sultana Sid Brahim Jaya y los miembros de su familia, desde el 19 de noviembre de 2021.

Los hechos más graves registrados desde el 19 de noviembre de 2021:

AFAPREDESA ha recopilado los siguientes hechos graves mediante contactos directos con las víctimas y/o sus familiares, así como publicaciones y comunicados de prensa de organizaciones y organismos nacionales de derechos humanos, en particular la Comisión Nacional Saharaui de Derechos Humanos (CONASADH) y La Instancia Saharaui contra la Ocupación Marroquí (ISACOM), Internacionales como Amnistía Internacional, Human Rights Watch, Front Line Defenders, Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara, CEAS-Sahara (CEAS-Sahara), entre otros.

El 19 de noviembre de 2020, Sultana Sid Brahim Jaya regresaba con su familia a la ciudad ocupada Bojador en el Sahara Occidental, después de una estancia en España. Fue detenida en un puesto policial a la entrada de dicha localidad, sin justificación ni orden judicial alguno. La policía le explicó que era solo un control de rutina. Luego la llevaron a un puesto cercano. Una vez dentro de la comisaría, fue interrogada, brutalizada y, para humillarla aún más, una mujer policía la obligó a desvestirse y le metió los dedos en la boca, la vagina y el ano. Una vez fuera de la comisaría, el comisario de policía la estaba esperando para ordenarle que no hablara con nadie y amenazarla con graves consecuencias contra ella y su familia, si continuaba con sus actividades de defensa de los derechos humanos, antes de dejarla marchar.  En el mismo momento en que Sultana Jaya se encontraba en la comisaría, agentes vestidos de civil allanaron la casa de su familia agrediendo verbal y físicamente a su hermana Luara Sid Brahim Jaya y a su madre provocando heridas y lesiones graves hasta perder el conocimiento. Durante 4 horas, las autoridades no permitieron la llegada de una ambulancia, a pesar de los llamados de auxilio de su hija y familias del barrio tanto a los servicios de salud como a los agentes estacionados frente a la puerta de la casa y alrededores. Fue solamente hacia medianoche que las autoridades coloniales permitieron que una ambulancia trasladara a la paciente, en estado grave, al hospital de la ciudad, acompañada de su hija Luara Sid Brahim Jaya. Unas 20 camionetas y vehículos de la policía, la gendarmería, el ejército y el servicio secreto rodearon la zona y cortaron la calle, impidiendo que nadie se acercara a la casa.

Al día siguiente, 20 de noviembre de 2020, Luara Sid Brahim Jaya fue golpeada mientras iba de compras y un oficial, vestido de civil, la golpeó en la cabeza con un palo hasta quedar inconsciente. A pesar de la gravedad de su estado, los agentes estacionados frente a la puerta de la casa, no permitieron que Luara Sid Brahim Jaya pudiera ir al hospital hasta seis horas después del incidente. Pasó toda la noche sola en el hospital, ya que las autoridades coloniales no permitieron que su hermana o su hermano le acompañen.

Desde el 21 de noviembre de 2020, una presencia permanente de agentes uniformados y de civil, de diferentes cuerpos y vehículos de la policía, la gendarmería y el ejército, cercan la casa de la familia Sid Brahim Jaya. Unos 20 agentes impiden que nadie salga o entre, incluidos los que vienen a traerles comida, medicinas o una simple visita familiar: se trata de un arresto domiciliario de facto que no ha sido declarado abiertamente. La familia no ha recibido ninguna justificación por el estado de sitio y la prohibición de salir de casa. Algunos agentes se contentaron con decir que las órdenes vienen “de arriba”, en referencia al propio rey. Esta conducta, tan ilegal como abyecta, es por tanto una venganza real contra Sultana Sid Brahim Jaya por sus posiciones a favor de los derechos humanos y el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación e independencia.

Durante el mes de diciembre de 2020, las dos hermanas Sultana y Luara fueron insultadas y agredidas físicamente por agentes vestidos de civil en varias ocasiones cada vez que ondeaban la bandera de la República Árabe Saharaui Democrática por la ventana de su casa. La brutal intervención causó fracturas de varios dedos de las dos hermanas. En varias ocasiones, los agentes marroquíes han cubierto las ventanas de la casa con plástico para evitar que sea grabada su presencia frente a la casa y que las dos hermanas pudieran ondear la bandera saharaui.

Durante el mes de enero de 2021, las dos hermanas y varios saharauis, que vinieron a visitar a la familia, fueron agredidos física y verbalmente por los agentes.

Durante el mes de febrero de 2021, los asaltos continuaron casi a diario. El comisario de policía, en persona, arrojó una piedra a la cara de Sultana Jaya apuntando a su ojo izquierdo con el que todavía podía ver, el otro ojo le había sido arrancado durante una manifestación de estudiantes saharauis en 2007. El teléfono de Sultana Jaya habría sido pirateado el 16 de febrero de 2021. Sus aplicaciones, incluidos Whatsapp, contactos, fotos y videos, desaparecieron repentinamente, sin una razón aparente clara. En la mañana del 21 de febrero de 2021, un agente confiscó su teléfono para “controles de rutina” y lo devolvió después del mediodía. A Sultana Sid Brahim Jaya le preocupa que esta confiscación pueda usarse para introducir malware en su teléfono celular. El 23 de febrero de 2021, un hombre llegó a su casa y quiso entregar un documento a Sultana Jaya alegando que se trataba de una citación del fiscal del rey. Ella le pidió sus documentos de identidad oficiales. Ante su negativa, ella no accedió a coger  el documento. El desconocido volvió del lugar corriendo.

A lo largo de este mes, los oficiales golpearon puertas y arrojaron piedras a la casa constantemente, prácticas que usaban principalmente por la noche. Con cada lanzamiento de piedra o golpe en las puertas, los miembros de la familia entran en pánico, temiendo otra redada. En tales circunstancias, no pudieron volver a dormirse. Durante ese mes, agentes marroquíes iniciaron una práctica sospechosa y peligrosa: arrojar líquido negro de origen desconocido al pie de la puerta y en las ventanas de la casa. Este líquido desprende un olor desagradable y fétido. También provocaba náuseas y mareos a todos los miembros de la familia.

A lo largo del mes de marzo de 2021, se cortó varias veces la electricidad de la casa. Cada vez, desenchufaron la caja de fusibles y la volvieron a colocar como quisieron. Los oficiales también continuaron arrojando la sustancia negra de olor desagradable. El 5 de marzo de 2021, los agentes arrojaron el líquido desconocido al rostro de Sultana Sid Brahim Jaya alcanzando su ojo protésico. Esto le provocó una trombosis del ojo izquierdo.

Durante este mes de marzo y los meses siguientes, Sultana Jaya y su hermana Luara Jaya iniciaron, todas las noches alrededor de las 8 p.m., un acto simbólico que consiste en ondear la bandera de la República Saharaui en el techo de la casa. Repetían eslóganes y canciones revolucionarias saharauis para reafirmar su determinación y compromiso con el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación y la independencia. En cada acto, los agentes colocaron una grúa frente a la casa, con la ayuda de la cual intentaron quitar la gran bandera saharaui. Durante estas redadas, los agentes utilizaron insultos, injurias y amenazas de violación sexual.

Durante el mes de abril, las fuerzas de ocupación llevaron a cabo varias redadas. Cada vez, unos diez asaltantes entraban a la casa y agredían física y verbalmente a las tres mujeres, amenazando con violarlas.

El 26 de abril de 2021, agentes marroquíes retiraron por la fuerza la caja de fusibles de la casa. Desde entonces, la electricidad se cortó definitivamente. Cuando se le pidió explicaciones al proveedor de electricidad, este respondió que esto es consecuencia de las actividades de Sultana Sid Brahim Jaya. Desde entonces, la familia ha instalado paneles solares en el techo, obteniendo electricidad exclusivamente a partir de baterías.

El 28 de abril de 2021, un agente estacionado fuera de la casa apuntó con un arma a la cara de Sultana Sid Brahim Jaya y amenazó con liquidarla si persistía en su obstinación para contradecir al rey.

El 10 de mayo de 2021, temprano en la mañana antes del amanecer, alrededor de 40 oficiales allanaron desde el techo de la casa. Mientras algunos comenzaron a destrozar y saquear objetos en la casa, otro grupo fue directamente a la cama de Sultana Sid Brahim Jaya y la agredió brutalmente mientras le obligaba a respirar una sustancia química desconocida por la boca y la nariz. Confiscaron todos los portátiles, ordenadores, televisor y una cantidad de dinero por valor aproximado de 1.500 euros. Su hermana Luara y su hermano fueron golpeados y agredidos física y verbalmente mientras dirigían amenazas  a su madre, llamándola “vieja loca”, y ordenándole que controle a sus hijas antes de que sean matadas.

Temprano en la mañana del 12 de mayo de 2021, un grupo de hombres encapuchados irrumpió en la casa. Los agentes agredieron sexualmente a Sultana Sid Brahim Jaya, mientras la pateaban y lesionaban sus genitales, y agredieron sexualmente a Luara Sid Brahim Jaya, penetrándola con palos y objetos metálicos. Su hermano también fue agredido físicamente hasta que quedó inconsciente. Las dos hermanas intentaron huir de la casa para escapar de sus atacantes. Tan pronto como salieron por la puerta, fueron rápidamente atrapadas y llevadas a casa, atadas y golpeadas. Los agentes rompieron las ventanas, el panel solar instalado en el techo, el frigorífico y la lavadora. Durante el operativo, los agentes también arrojaron una gran cantidad de una sustancia líquida no identificada por toda la casa en las camas, en los armarios e incluso en los servicios. Cuando la manada se fue, Sultana Sid Brahim Jaya descubrió su pasaporte en el bolso de la basura que le había sido confiscado, el 10 de mayo de 2021.

El 28 de mayo de 2021, a primera hora de la mañana, los agentes, apostados de forma permanente, habían desaparecido repentinamente. La calle estaba desierta, solo quedaba un vehículo de policía estacionado a lo lejos. Luara Sid Brahim salió para ver si realmente era el final de su terrible calvario. En ese momento, pudo ver a cinco hombres acercándose a ella. Inmediatamente reconoció a dos personas que dicen ser miembros de la CNDH. Sin demora, regresó a casa para avisar a su hermana y al resto de la familia. Sultana Sid Brahim Jaya dijo que esta sería una nueva maniobra destinada a transmitir, internacionalmente, que la casa no está bajo asedio. Por eso, desde la azotea, Sultana les hizo saber que se negaba a recibirlos. Después de un tiempo, el grupo se fue y los agentes y vehículos escondidos en las calles adyacentes regresaron a sus lugares habituales.

El 2 de junio de 2021, alrededor de 40 agentes rodearon la casa mientras que dos de ellos se acercaron a la puerta de la casa. Se presentaron como agentes de la policía judicial y pidieron hablar con Sultana Sid Brahim Jaya a lo ella replico que se niega a hacerlo en ausencia de su abogado. Uno de los agentes insistió en que estaban allí solo para informarse sobre sus contactos con organismos internacionales. Ante la rotunda negativa de Sultana Sid Brahim Jaya, los dos agentes se marcharon y con ellos la mitad de los agentes que rodean el edificio.

El 5 de junio de 2021, algunos encapuchados entraron a la casa por el techo con la ayuda de dos gruas. Se quedaron unos minutos en el segundo piso y luego salieron de la misma forma de su entrada. Sultana Sid Brahim Jaya sospecha que pueden haber instalado dispositivos de vigilancia.

El 26 de julio de 2021, un grupo de mujeres saharauis acudieron a visitar a la familia de sultana Sid Brahim Jaya para expresarse en solidaridad con ellas e intentar romper el estado de sitio impuesto por el ocupante marroquí. Unos 20 agentes marroquíes rodearon inmediatamente la casa y bloquearon el paso en la calle. Sultana y su hermana Luara salieron frente a la puerta de protesta para saludar a las mujeres. Un grupo de agentes, encabezados por un agente llamado Beinina, las agredió brutalmente con porras, puñetazos y patadas. Luara incluso fue mordida por el oficial marroquí, dice Beinina. Las dos hermanas las arrastraron a la fuerza al interior de la casa. Sultana Sid Brahim Jaya se sometió a un techo y comenzó a corear unas consignas. Un oficial montado en una grúa intentó liquidarla físicamente, agarrando su abrigo con un gancho sujeto a una barra de hierro.

Durante el mes de agosto de 2021, y a pesar de las duras condiciones climáticas, los ataques continuaron y la electricidad seguía cortada. Esta situación obliga a que la familia dependa por completo de la solidaridad de los ciudadanos saharauis que le suministran baterías para cargar sus teléfonos y utilizar sus enseres domésticos. Lo mismo ocurre con el suministro de alimentos y materiales de higiene. A menudo, se prohíbe la entrega de estos productos esenciales y básicos.

El 22 de agosto de 2021, Sultana Jaya fue sometida a otro intento de liquidación física por parte de las fuerzas de ocupación marroquíes, quienes irrumpieron en la casa y agredieron salvajemente a la defensora de derechos humanos, a su hermana, a su madre así como a otros familiares y activistas que acudieron a expresar su solidaridad. El nieto de Luara, de cuatro annos, también fue torturado y quedó cubierto de sangre después de una grave lesión en la cabeza. Sultana fue objeto de una agresión brutal y obligada a respirar una sustancia desconocida por la boca y la nariz, y luego la amenazaron con liquidarla físicamente. Uno de los salientes le dejó tenía 10 días de vida y que solo se salvará si se arrepiente y pida perdón al rey. Ese mismo día, la activista saharaui declaró a la Agencia de Prensa Argelina que: “Las fuerzas de seguridad marroquíes me han amenazado claramente de muerte si continúo expresando mis posiciones políticas y rompiendo el intento de las autoridades de ocupación de imponer un apagón a la causa saharaui en las ciudades ocupadas”.

A partir del 25 de agosto de 2021, Sultana Sid Brahim Jaya y su hermana Um El mumnin comenzaron a sentirse mal, con dolores de cabeza, dolores musculares, fiebre y otros síntomas asociados con Covid-19. Más tarde, otros miembros de la familia tuvieron síntomas similares. Se ha probada su contaminación por Covid-19.

Durante los meses de septiembre y octubre de 2021, las mismas agresiones se siguen produciendo.

Los agentes de Su Majestad continúan con su trabajo sucio para llevar a cabo “su venganza real”.

A través de estos crímenes de guerra y graves violaciones de derechos humanos, el Reino de Marruecos viola todos sus compromisos internacionales, en particular:

  •  La Carta de las Naciones Unidas, especialmente el art. 1, §2 y art. 55 sobre el derecho de los pueblos a la libre determinación; Arte. 55 §c: “respeto universal y efectivo de los derechos humanos y las libertades fundamentales de todos, sin distinción de raza, sexo, idioma o religión”; Arte. 76 §c: “fomentar el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales de todos, sin distinción de raza, sexo, idioma o religión, y desarrollar el sentimiento de interdependencia de los pueblos del mundo”; así como el Capítulo XI sobre “Declaración sobre territorios no autónomos”.
  • Los Convenios de Ginebra y sus protocolos adicionales, en particular el IV Convenio relativo a la protección de civiles y el I Protocolo adicional relativo a la protección de las víctimas durante los conflictos internacionales y durante los “conflictos armados en los que los pueblos luchan contra la discriminación colonial y la ocupación extranjera y contra los regímenes racistas en el ejercicio del derecho de los pueblos a la libre determinación” (artículo 2).
  • La Declaración Universal de Derechos Humanos.
  • La Declaración sobre la concesión de independencia a los países y pueblos coloniales (Resolución 1514 (XV) de la Asamblea General, de 14 de diciembre de 1960)
  • El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.
  • El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.
  • La Convención contra la Tortura.
  • Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer.
  • El Acta Constitutiva de la Unión Africana y la Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos.
  • Las múltiples resoluciones de la Asamblea General que reafirman anualmente, desde 1963, el derecho inalienable del pueblo saharaui a la autodeterminación, con el acuerdo del Reino de Marruecos (la mayoría de estas resoluciones se adoptan por unanimidad, sin votación).
  • Varios Acuerdos Internacionales, especialmente los que vinculan el Reino de Marruecos con la Unión Europea, que prevé una cláusula relativa al respeto de los Derechos Humanos.