• Se deteriora el estado de salud de la activista de Derechos Humanos saharaui, que ha sido inyectada con una sustancia desconocida por paramilitares marroquíes.
  • Los agentes marroquíes asaltaron la casa de la familia Jaya, causaron destrozos en la vivienda y la rociaron de líquidos malolientes.

Alfonso Lafarga.- Contramutis .- El eurodiputado Miguel Urbán pide al Comité de Derechos Humanos del Parlamento Europeo que intervenga para velar por la seguridad de la activista saharaui Sultana Jaya, cuyo estado de salud se ha visto afectado tras la agresión sufrida por parte de paramilitares marroquíes, que le inyectaron una sustancia desconocida.

En la madrugada del 8 de noviembre, un grupo de paramilitares marroquíes asaltaron la casa de la familia Jaya, en Bojador, en el Sáhara Occidental ocupado por Marruecos, e inyectaron a Sultana una sustancia desconocida, además de causar destrozos en la vivienda, que rociaron con agua de mofeta, utilizada en ataques israelíes contra los palestinos, según la agencia saharaui Equipe Media.

Sultana Jaya, que va a cumplir junto con su familia un año de arresto domiciliario sin orden judicial, ha relatado en un video que paramilitares enmascarados entraron a las 4.30 h de la madrugada en la casa, rompiendo la puerta y actuando de forma brutal.

Afirma que tiene marcas de las agresiones en el cuerpo, que fue registrada, arrastrada y que se pusieron encima de ella con los brazos sujetos por detrás.

“Luego -afirma- me bajaron los pantalones y me inyectaron algo que desconozco e intenté resistirme. Mi anciana madre lloraba y les suplicaba, me agarró de las piernas. En ese momento ellos ya me habían inyectado, después de tenerme sujetada un rato. Comenzaron a pellizcarme justo en la nalga donde me inyectaron para ver si sentía. Ahora mismo siento dolor en mis riñones y en todo este lado del cuerpo”.

Sultana Jaya, que superó una infección de Covid-19 causada también por agentes marroquíes, lleva sufriendo con su familia, y en especial su hermana Louaara, continuos asaltos a la vivienda por parte de la policía y los paramilitares y han sido objeto de agresiones físicas y sexuales.

Al final del video expresa que si sobrevive seguirá lucha por la causa saharaui: “Le digo al ocupante marroquí que la muerte es obligatoria, pero perder la dignidad no. Si esta inyección provoca mi muerte será un orgullo morir como mártir. Si continúo con vida, que sepáis que seguiré luchando. Otros murieron antes por esta causa, no seré la excepción. Viva la lucha saharaui”.

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