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EQUIPE MEDIA .– En el día de ayer, las fuerzas de ocupación marroquíes se retiraban de la casa de Sultana Jaya. Sultana, entusiasmada, llamó a familiares y amigos para que pudieran venir a visitarla. ¡Por fin! Se había acabado el bloqueo.

Falsa alarma, los policías que vigilaban la puerta se habían retirado momentáneamente porque llegaba un equipo del CNDH, Centro Nacional de Derechos Humanos marroquí (un organismo creado por el gobierno marroquí) en una operación de maquillaje que Sultana no ha consentido. Ni siquiera les ha recibido, increpándoles desde la ventana, con dos banderas de la RASD: vosotros formáis parte de la ocupación ¿cómo puedo pretender que contéis la verdad?

Mientras tanto, las fuerzas de ocupación, algo retiradas de la casa, apalearon a tres personas que intentaron sin éxito acercarse a ver a Sultana y familia. Se trata de su sobrino, Chaikh El Hella Khaya, y de dos mujeres, Zainabou Babi y Rabab Khaya.

Después, a los diez minutos, las fuerzas que bloquean a Sultana volvieron, como siempre.

En la foto publicada por un periódico marroquí , se podía ver a la delegación del CNDH en la calle, sin ningún policía. Este periódico pretendía demostrar que Sultana no dice más que disparates. Burdo montaje.