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Oficina Saharaui para la Coordinación de la Acción contra las Minas "SAMACO", Ghithi Nah Al-Bashir

ARGEL – APS.dz.- El Oficial de Operaciones de la Oficina Saharaui para la Coordinación de la Acción contra las Minas “SAMACO”, Ghithi Nah Al-Bashir, confirmó que Marruecos hizo estallar 14 años de trabajo humanitario al que el Polisario contribuyó fuertemente, para limpiar la región de minas antipersona, y volvió a contaminar grandes áreas con estas bombas devastadoras, especialmente desde su flagrante violación del alto el fuego y la reanudación de la guerra.

Ghaith al-Nah dijo, en una entrevista con WAJ, que “en un momento en que el mundo celebra el 23º aniversario de la entrada en vigor del Tratado de Prohibición de Minas, el pueblo saharaui todavía está curando sus heridas y enfrentando los peligros de estas minas y diversas municiones sembradas por el ocupante marroquí en el Sáhara Occidental y contaminando la región a través de ellas, además de uso de drones contra la población civil saharaui”, denunciando “el incumplimiento por parte de ocupante marroquí de los acuerdos sobre minas antipersona y el uso de algunas armas prohibidas internacionalmente”.

En este contexto, el responsable saharaui aclaró que, tras el regreso de la guerra el 13 de noviembre de 2020, Marruecos contaminó muchas zonas que previamente habían sido despejadas, echando por tierra así 14 años de trabajo humanitario con la participación de organismos internacionales, de las Naciones Unidas y la cooperación firme del Frente Polisario.

En este sentido, señaló, antes de volver a la guerra, “se habían limpiado más de 14.000 kilómetros de carreteras y unos 150 metros de terreno al este del muro,  37 campos minados, 485 zonas contaminadas con bombas de racimo y se habían destruido más de 24.000 bombas de racimo y unas 9.000 municiones sin detonar, incluidas bombas, proyectiles y restos de la guerra anterior, y unas 8.000 minas antipersona y antitanque.

Explicó que después de la invasión marroquí del Sáhara Occidental en 1975, “el ocupante usó minas de forma extensiva y horrible de una manera que el mundo nunca antes había visto”, plantando “más del 20 por ciento de todas las minas conocidas por la humanidad, convirtiendo al pueblo saharaui en el más vulnerables a estas armas”.

Se requiere que la comunidad internacional presione a la ocupación para que firme el Tratado de Prohibición de Minas

Ghaithy Al-Nahh advirtió que estas minas, que fueron fabricadas por 14 países, en su mayoría países europeos y miembros del Consejo de Seguridad, son “una de las minas más avanzadas del mundo, ya que incluyen minas de plástico que no contienen nada de hierro y su peso no supera los cuatro gramos, lo que dificulta su detección.” Por tanto, son minas muy peligrosas capaces de estar activas tanto en el agua como en tierra”

Lo que también aumenta la peligrosidad de estas minas, añade el mismo ponente, son los factores de lluvia, lluvia torrencial y viento que hacen que se muevan de un lugar a otro y dificultan mucho su detección y seguimiento.

Dijo: “No tenemos la tecnología, ni el equipo especializado, ni los expertos en la materia, y muchas veces nos conformamos con concienciar y sensibilizar sobre los peligros de estas minas, que matan, desplazan y siembran el terror y el caos a diario entre los saharauis”, señalando que los más afectados son los civiles indefensos y los nómadas y las personas que realizan actividades de pastoreo de ovejas y camellos, así como otras actividades como la búsqueda de leña y agua.

El funcionario saharaui subrayó que estas armas letales que acaban con la vida de decenas de civiles indefensos, incluidos niños, “seguirán formando parte del mal recuerdo de quienes las fabricaron y vendieron, especialmente de quienes las sembraron, así como de quienes que no lo condenan”.

Tras mencionar que la mayoría de los países del mundo firmaron la Convención para la Prohibición de las Minas Antipersonal en 1999, Ghaithy Al-Nah dijo que Marruecos, que es uno de los pocos países que aún no la ha firmado, sigue utilizando estas minas, “para intentar ocupar tierras e intimidar al pueblo saharaui”, al mismo tiempo que afirma respetar los derechos humanos en el Sáhara Occidental.

El portavoz explicó que la ocupación marroquí “impide el acceso de organismos internacionales, incluida Naciones Unidas, a una distancia inferior a cinco kilómetros cerca del muro, con el pretexto de que representa el “núcleo de defensa marroquí”.

El funcionario saharaui condenó, en este sentido, “el manejo negativo por parte de Marruecos de la iniciativa del Polisario de prohibir las antiminas de forma unilateral, así como el fracaso de la comunidad internacional en condenar o imponer sanciones a la ocupación como consecuencia de ello”.

En este contexto, dijo: “Nosotros, en la Oficina Saharaui para la Coordinación de la Acción contra las Minas, llamamos a la comunidad internacional, a las Naciones Unidas y a todos los organismos, organizaciones caritativas, activistas y abogados a presionar más a Marruecos para que firme la prohibición de las minas antipersonal y permitir que las organizaciones internacionales lleven a cabo una eliminación integral de las mismas, ayuden a sus víctimas y desplieguen mapas de minas y contaminación en los territorios bajo ocupación marroquí.

Consideró que el mantenimiento de estas armas devastadoras para humanos, animales y el medio ambiente es “una prueba de la falta de seriedad del régimen marroquí en su búsqueda de una solución pacífica, justa y equitativa al conflicto del Sáhara Occidental”.

El oficial de operaciones de la Oficina Saharaui para la Coordinación de la Acción contra las Minas recordó que el Fernte Polisario es el primer movimiento de liberación en firma el llamado “Acuerdo de Ginebra para la prohibición de las minas antipersona”.