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TSA.com .- La reconciliación entre Marruecos y España se ha conseguido a costa del pueblo saharaui y de los inmigrantes subsaharianos.

Mientras dejaba pasar a miles de ellos por los enclaves de Ceuta y Melilla, como en mayo de 2021, la policía marroquí hizo un uso desproporcionado de la fuerza el viernes 24 de junio para impedir que los migrantes cruzaran la única frontera terrestre entre África y Europa.

La fuerza desproporcionada es un eufemismo para referirse al elevadísimo coste humano. Una carnicería es más apropiado. Murieron, al menos, 23 jóvenes de diferentes nacionalidades africanas y decenas más resultaron heridos.

Los supervivientes fueron tratados de forma inhumana, apilados unos encima de otros en el suelo, según las imágenes difundidas por la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH).

Las imágenes conmocionaron a personas de todo el mundo. Es posible que los migrantes hayan intentado entrar por la fuerza en el enclave español y que también hayan herido a los policías, como afirman las autoridades marroquíes, pero no hay justificación para semejante número de víctimas.

Incluso la explicación de que las víctimas se cayeron desde lo alto de la valla de seguridad no se sostiene. Los inmigrantes marroquíes y subsaharianos llevan años escalando regularmente la misma valla y rara vez se han registrado caídas mortales.

En mayo de 2021, más de 10.000 migrantes asaltaron el otro enclave de Ceuta y la policía marroquí lo permitió. Mucho ha cambiado en un año, precisamente en las relaciones entre Marruecos y España.

La crisis entre los dos países llegó a su punto álgido tras la hospitalización en España del líder del Polisario, Brahim Ghali. Las autoridades marroquíes han tirado entonces del hilo de la migración para forzar la mano de España en la cuestión del Sáhara Occidental. Y el chantaje, denunciado incluso por el Parlamento Europeo, acabará dando sus frutos.

Cinismo

El 18 de marzo, pocos días después de otro gran asalto a Melilla, los dos países anunciaron su reconciliación a costa de un giro histórico de Madrid, que rompió con su neutralidad para apoyar el plan de autonomía marroquí.

La contraparte fue vista el viernes 24 de junio a las puertas de Melilla. Lo sucedido ilustra tanto el cinismo de Marruecos, dispuesto a todo para conseguir su proyecto colonialista en el Sáhara, como el de Europa, ansiosa de que sus fronteras sean vigiladas por otros, “sin ensuciarse las manos”.

“Marruecos se permite ciertas cosas que no serían aceptables en España”, resumió acertadamente el alcalde del enclave español.

“La causa principal de este desastre es la política migratoria llevada a cabo por la Unión Europea en cooperación con Marruecos”, dijo la Asociación Marroquí de Derechos Humanos.

Además de este acuerdo y el drama que siguió, algunas reacciones que se escuchan en Europa son también impactantes. Empezando por el del presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, que exculpó completamente a sus nuevos amigos marroquíes.

“La gendarmería marroquí había trabajado en coordinación con las fuerzas de seguridad españolas para repeler el asalto violento que presenciamos (…) Si alguien es responsable de lo ocurrido en la frontera, son las mafias que trafican con seres humanos”, dijo Sánchez, sin siquiera una palabra de pesar por las vidas humanas perdidas.

Mientras los gobiernos europeos guardan silencio, las corrientes de extrema derecha gritan “invasión”. Este tipo de evento es un regalo del cielo para la parte racista de Europa.