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APS.dz .- El Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, que coincide con el 30 de agosto, es una oportunidad para sensibilizar a la opinión pública sobre las graves violaciones de los derechos humanos que siguen produciéndose en el Sáhara Occidental, donde el régimen marroquí del Majzén continúa impunemente su política de desapariciones forzadas contra los civiles saharauis, una práctica considerada como “un crimen contra la humanidad” por el derecho internacional.

A pesar de ser signatario de varios tratados internacionales de derechos humanos, entre ellos la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas, el Reino de Marruecos sigue cometiendo violaciones cada vez más graves de los derechos humanos en la última colonia de África, a pesar de los numerosos llamamientos que denuncian estas prácticas criminales y la impunidad de que gozan sus autores.

Según las cifras facilitadas por el presidente de la Comisión Nacional Saharaui de Derechos Humanos (CONASADH), Aba Salek al-Hissen, se han registrado hasta la fecha más de 400 casos de civiles desaparecidos cuyo destino se desconoce en el Sáhara Occidental, un crimen que se enmarca en la política de “limpieza étnica” practicada por el majzén contra el pueblo saharaui.

El año pasado, con motivo del Día Internacional de las Víctimas de las Desapariciones Forzadas, el presidente del Comité de Acción y Reflexión para el Futuro del Sáhara Occidental (CARASO), Nadjem Sidi, había indicado que “las desapariciones forzadas aumentaron entre 1975 y 1990”.

Nadjem Sidi también señaló el descubrimiento de fosas comunes en el Sáhara Occidental en los últimos años, especialmente cerca de las prisiones y los cuarteles militares. “Fosas con cadáveres de civiles adultos y niños, lo que confirma que algunas informaciones facilitadas por el régimen marroquí a las organizaciones internacionales son inexactas”.

El presidente de CARASO añadió que, tras la invasión marroquí del Sáhara Occidental el 31 de octubre de 1975, el majzén se dedicó a un salvaje exterminio del pueblo saharaui, mediante secuestros sistemáticos en complicidad con el colonizador español, que proporcionó información confidencial y precisa sobre muchos activistas afiliados al Frente Polisario.

“Peligro de exterminio”

Además, este año se han multiplicado los llamamientos para denunciar las graves violaciones de los derechos humanos por parte de las autoridades marroquíes en los territorios saharauis ocupados. En enero de 2022, las 306 organizaciones miembros del Grupo de Apoyo de Ginebra para la Protección y Promoción de los Derechos Humanos en el Sáhara Occidental pidieron a Marruecos que abandonara sus políticas coloniales (saqueo ilegal de los recursos naturales saharauis, desaparición forzada, uso de la tortura, detenciones arbitrarias, represalias, destrucción de bienes personales…).

Y en marzo, la activista saharaui por los derechos humanos, El-Ghalia Djimi, había indicado que había sido víctima de una desaparición forzada, al tiempo que daba la voz de alarma sobre la situación del pueblo saharaui en los territorios ocupados, que está “en peligro de exterminio”, haciendo un llamamiento a la comunidad internacional, cuya “responsabilidad es innegable en la persistencia del conflicto”, para que trabaje por el retorno de la paz en la región.

“Yo mismo fui víctima de una desaparición forzada. Pasé tres años y siete meses en prisiones secretas marroquíes. Fuimos un grupo de mujeres y hombres que sufrimos el mismo trato”, dijo, denunciando la falta de acciones concretas para obligar a Marruecos a cumplir con la ley internacional y condenando también que el ocupante marroquí goce de una “impunidad insoportable”.

Cada año, el 30 de agosto, el mundo conmemora el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, proclamado por la Asamblea General de la ONU en 2010. La desaparición forzada es un fenómeno que ha crecido en todo el mundo y está considerado legalmente como un “crimen contra la humanidad”.